
Los valles centrales de Chile.
Una extensión abrasada por el sol y el viento.
Un habitar "calibrado" exige aquí:
Viñedos y alamedas.
Arquitecturas pétreas, de gruesos muros y altura interior.
Para entregar sombra y temperie. El frescor que posibilita "actos dignos".
Dignidad en el habitar es:
-lograr el justo equilibrio entre lo público y lo privado. La posibilidad de "retirarse a los aposentos"...
- el manejo arquitectónico de los elementos naturales: Sol-calor, el viento, el frío, la humedad, la lluvia.
-una medida interior, una amplitud, que trascienda el mero habitar utilitario, la supervivencia.
(una vidriera que haga aparecer el sol de la tarde, una ventana que enmarque una lejanía, un rincón para las fotos de los antepasados)
De esta manera, las acciones cotidianas pueden transmutarse en Actos.
El Acto es aquella acción que pasa a constituir Rito y Memoria.
La Arquitectura puede otorgar a las acciones y actividades cotidianas el caracter de Actos, cuidando su aparecer, su aura y su temporalidad.
Y, por sobre todo, dignificando y poniendo en valor la apostura del gesto, la esbeltez del cuerpo que se yergue, pasea, contempla o se distiende a voluntad.
Torneandose en escorzos y perfiles...
No hay comentarios:
Publicar un comentario